El Diablo Negro o Rape Abisal (Melanocetus johnsonii) es una especie de pez abisal que tiene las diferencias de género más interesantes, pertenece a la familia biológica de los Melanocetidae, se encuentra en el trópico. Vive en profundidades normalmente de 3.000 – 4.000 metros. Tiene una especie de antena sobre su cabeza que brota de su nariz en forma de caña repleta de bacterias bioluminiscentes que se ilumina como señuelo para atraer a otros peces que confunden este órgano con gusanos u otro organismo siendo al final sus presas, agarrándola con sus grandes dientes para evitar que la presa se escape.Tiene una gran boca que puede tragar ejemplares de más del doble de su propia longitud con gran velocidad.1​ Es una forma de aprovechar la falta de comida en estas zonas.

 

Bonita, ¿no?

Esta criatura le da un significado completamente a la frase «relación parasitaria»

Pero déjenme contarles y darles un poco de historia.

En los años 20 un hombre llamado Bjarni Saemundsson tuvo la suerte de encontrarse con una extraña rape abisal hembra con dos peces más pequeños adheridos a su vientre: su descendencia, por supuesto. El hombre estaba profundamente intrigado por cómo la reproducción del rape abisal funcionaría para producir tal extraña adhesión, y se puso a buscar al rape abisal macho.

Su búsqueda no tuvo resultados. No importó dónde buscara, simplemente no pudo encontrar ningún rape abisal macho. Se rindió y el misterio permaneció sin resolver hasta 1924, cuando el historiador naturalista Charles Regan decidió ver el problema desde dentro.

Regan encontró una hembra muerta, separó su cuerpo del de su cría y los estudió. Para su sorpresa, el pez adherido a ella no era el bebé sino que el macho, que había sido considerado perdido por casi media década.

Sí, ese pez flacucho en su espalda es su pareja adulta.

Las cosas se ponen aun más extrañas desde aquí.

El rape abisal macho no tenía casi nada que identificara un rape abisal, y sin embargo, era uno. No tenía dientes, ni atractivos, era pequeño y con suerte podría defenderse en la naturaleza. ¿Por qué estaba tan poco preparado? Gracias a mayores investigaciones, Regan descubrió que el macho depende completamente de la hembra para su alimentación.

Cuando la etapa de apareamiento comienza, el macho busca un cierto tipo de químico que el rape abisal hembra libera. Cuando sigue el camino químico y encuentra una hembra que considera conveniente, nada hasta ella, muerde profundo en su estómago y se afianza firmemente a ella.

La hembra no tiene posibilidad de quitárselo de encima y solo puede mirar cómo el macho se asegura en ella. En semanas sus vasos sanguíneos y carne se fusionan. Ahora son, biológicamente hablando, una única criatura.

El macho ya no necesita preocuparse por comida o protección, ya que cualquier cosa que la hembra consuma siempre la obtendrá por medio de su flujo sanguíneo fusionado.

Todo lo que ya no necesita en este punto —ojos, aletas, órganos, etcétera— empiezan a desaparecer, hasta que no queda nada de él a excepción de un bulto de carne parasitaria.

Cuando siente que la hembra está en su período fértil enviará su esperma y esperará hasta que sea fértil de nuevo el siguiente año, cuando puede que más machos buscando pareja se adhieran a la misma hembra. En algunos casos, hasta ocho machos se adhieren a la misma hembra y liberan sus respectivas espermas. El proceso se repite hasta que la hembra muere o es incapaz de producir más crías.

Para resumir:

Rape abisal macho

Rape abisal hembra

 

 

 

Facebook Comments