Fuertes rumores indican que Irán podría atacar Israel en las próximas horas.

El gobierno de Israel se ha puesto en alerta roja pues teme un inminente ataque de Irán ante las amenazas del gobierno Iraní, el misil recientemente presentado por Irán casualmente cubre la distancia entre Irán e Israel que es de poco más de 2000 kilometros.

Ve también : Irán desafía a EUA con nuevo misil de largo alcance.

Hace pocas horas Irán atacó la base militar en Ain Al Assad, ahora ante las amenazas de Irán, Israel se ha puesto en alerta roja ante un inminente ataque. Israel es uno de los principales aliados de EUA en la guerra de medio oriente y ha participado directamente en los conflictos recientes de la región.

Mientras esto sucede el presidente Donald Trump se encuentra reunido con su gabinete de seguridad para decidir cual es la próxima acción a tomar por parte de EUA.

Con información de Europa Press

Irán es un enemigo formidable. Un país enorme de más de 80 millones de habitantes, dotado de una riqueza energética, siempre ha sido una potencia regional. Con un pasado imperial y un celo revolucionario (desde la revolución iraní de 1979), Irán alimenta sus ambiciones de gobernar sobre el Medio Oriente y más allá. Además, teológicamente no existe lugar dentro del pensamiento iraní para un estado judío. Irán cree que Israel o dará señales de marchitarse tras presionar militarmente sobre su población o será aniquilado cuando sea militarmente débil y vulnerable.

A medida que Irán desafía el status quo en el Medio Oriente, un choque entre Teherán y Jerusalem se observa como inevitable. La historia internacional nos enseña que cuando un poder en ascenso desafió el equilibrio de poder, en la mayoría de los casos se engendro una guerra. Esparta desafió a un sistema de ciudades griegas lideradas por los atenienses, que terminó en las guerras del Peloponeso. La búsqueda a una unificación de los principados alemanes por parte de Prusia bajo su control terminó en varias guerras europeas. De manera similar, Israel no puede tolerar un Medio Oriente dominado por Irán y su ideología radical.

Desafortunadamente, gran parte del mundo árabe se encuentra en medio de una profunda crisis sociopolítica, particularmente desde comienzos de la mal denominada “Primavera Árabe”, creando discordia junto a un vacío político, que la sofisticada élite revolucionaria de Irán ha logrado capitalizar. Estas dinámicas explican el surgimiento de Hezbollah en el Líbano y la toma de poder de la secta chiita Houthi en Yemen.

La empresa revolucionaria también se vio facilitada por las políticas de los gobiernos de Bush, Obama y Trump en el Medio Oriente. La intervención militar estadounidense destruyó a Irak, un fuerte rival de Irán, que socavó aún más el equilibrio de poder regional.

Con posterioridad, la muestra de debilidad de Obama fue reemplazada por el cuestionable compromiso de Trump con la seguridad de la región.

Los estados árabes sunitas se han sentido aterrorizados por los avances en el programa nuclear iraní y por el éxito de sus representantes agentes estados. A ellos se les ve débil. Arabia Saudita no pudo contener la influencia iraní en Siria e Irak. Cercano a casa, no fue nada exitoso cambiar la orientación pro-iraní de la pequeña Qatar.

Egipto, una importante potencia sunita, sobrevivió al tumulto doméstico, pero se concentra en literalmente alimentar a su población, combatiendo contra una insurgencia islámica en el país dejando muy poca energía para detener el desafío iraní.

Turquía, un estado sunita poderoso, aunque no árabe, ha preferido actuar sobre sus impulsos islámicos y su interés común con Irán sobre el tema kurdo, perdiendo su potencial de equilibrar a Irán. El resultado fue una alianza informal entre los estados sunitas de Arabia Saudita y del Golfo con Israel. En ausencia de un paraguas de seguridad estadounidense creíble, los sunitas entienden que solo Israel puede oponerse al impulso hegemónico de Irán.

Irán llegó a una conclusión similar: Israel es la principal barrera para lograr hegemonía. Israel es un anatema religioso y estratégico.

Inicialmente, Irán ha emprendido la guerra contra Israel principalmente a través de sus representantes agentes estados. Este prevé acciones militares que agoten a la población civil. En la década de 1980, Irán entrenó y lleno de armas a Hezbollah, una milicia chiita en el Líbano, dirigiendo sus esfuerzos militares en expulsar a Israel del sur del Líbano. Además, Irán ha suministrado más de 120.000 misiles de varios calibres y rangos a Hezbollah, que cubren la mayor parte del espacio aéreo de Israel. El objetivo declarado todavía es “liberar a Jerusalén del gobierno sionista”. Mientras tanto, Hezbollah ha asumido el control del Líbano, convirtiendo al país en una satrapía iraní.

Similarmente, luego de que Hamas tomara el control de Gaza en el 2005, este se convirtió en recipiente de una gran ayuda militar por parte de Irán, con la intención de mejorar su capacidad de desangrar a Israel. Ya que el Hamas sunita no apoyó la línea iraní en Siria, Teherán canalizó su ayuda financiera y militar hacia el Yihad Islámico Palestino en Gaza, el cual se encuentra supeditado a los deseos iraníes. Al tener un punto de apoyo en Gaza, Irán estableció un frente adicional en contra de Israel al sur.

El actual esfuerzo iraní en Siria apunta a establecer un tercer frente al noreste, a lo largo de la frontera de Israel sobre las Alturas del Golán. Adicionalmente, este desea adquirir un corredor en tierra para el Levant (Líbano y Siria) a través de Irak, donde Irán ha logrado establecer una presencia e influencia militar, para facilitar así la transferencia de armas más avanzadas hacia Hezbollah y poder acceder hacia el Mar Mediterráneo.

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